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La salud dental deja de ser un tabú y se convierte en prioridad

Hasta hace no mucho tiempo, se acudía al dentista solo “cuando teníamos dolor”. En los últimos años, algo ha cambiado en nuestra sociedad.

Se puede decir que actualmente, la salud dental ha pasado de ser una asignatura pendiente a ser una parte central del autocuidado de las personas.

Estamos ante un cuidado que no es solamente estético. Detrás del auge de los tratamientos dentales se extiende la conciencia de que la boca no es un compartimento estanco, sino que es una puerta de entrada a disfrutar de una vida más sana, pues cuando tenemos malos nuestros dientes, ello se vincula a diabetes, problemas cardiovasculares y hasta deterioro cognitivo.

Se ha pasado de “arreglar dientes” al cuidado de la salud a nivel global

Por espacio de décadas, como nos dicen desde Bukodent, Dentista en Hortaleza (Madrid), la odontología se fue extendiendo como una especialidad en la que se arreglaba las piezas rotas, se sacaban muelas y se ponían prótesis. Actualmente, el enfoque es bastante más integral.

Cada vez es más normal que las personas que tienen problemas de índole cardíaca, metabólica o respiratoria pregunten en su clínica dental por sus encías y de qué manera mejorar su higiene bucal como parte de un plan de salud global.

Una estética dental que ya no es solo vanidad

Una de las áreas que impulsó el auge de la salud dental, es la estética. Las carillas, blanqueamientos, ortodoncia invisible o el diseño de la sonrisa dejaron de ser tratamientos reservados a personas famosas o de clase alta y ahora son opciones más accesibles.

Si hablamos de Madrid, la demanda de los tratamientos estéticos dentales aumentó cerca de un 40% en los tiempos posteriores a la pandemia, mientras que en el caso de la ortodoncia invisible creció más de un 80% en algunos momentos. Una parte importante de este impulso vino de la retirada de las mascarillas: como se volvió a mostrar la sonrisa sin barreras, bastantes personas tomaron la decisión de abordar las inseguridades que antes quedaban ocultas.

Eso sí, detrás de la búsqueda de una sonrisa atractiva existe también una preocupación por la función. Las malposiciones dentales no afectan solamente a la imagen, puesto que pueden terminar generando problemas en materia de mordida, de desgaste irregular de los dientes, dolores de cabeza, etc.

La corrección de esas malposiciones con ortodoncia, sea con alineadores transparentes o con brackets estéticos, se ve más como una inversión en materia de salud que en apariencia.

Las tecnologías que han cambiado la experiencia de los pacientes

Un factor que ha sido fundamental es la transformación a nivel tecnológico de las clínicas dentales. Hace dos décadas, una primera visita implicaba que se hiciesen moldes con pastas discutibles, radiografías de toda la vida y unas explicaciones con dibujos en papel.

En la actualidad, son muchos los centros que tienen escáneres intraorales 3D, radiografía de baja radiación o simulaciones digitales del resultado estético antes de comenzar con el tratamiento.

Estamos ante unos avances que no son solamente “marketing”. Hacen posibles unos diagnósticos mucho más precisos, menos invasivos y se establece una comunicación más clara con el paciente.

La implantología de carga inmediata hace posible colocar un diente fijo el mismo día de la intervención en muchos casos, algo que parecía impensable hace una década. De igual forma, los blanqueamientos con LED de última generación han ofrecido resultados visibles en menos sesiones y con una menor sensibilidad.

Si hablamos de la ortodoncia invisible, lo cierto es que su evolución ha sido hacia unos sistemas más cómodos y precisos, en los que los alineadores diseñados mediante inteligencia artificial anticipan el movimiento dental y se reduce el número de revisiones presenciales.

Existen muchos adultos para los que esto ha supuesto el empujón que necesitaban para comenzar un tratamiento que antes rechazaban por temor a los brackets metálicos.

El dentista de barrio ha pasado a ser referente de confianza

Como resultado de todas estas transformaciones, la figura del dentista de proximidad ganó peso. Frente a las grandes cadenas low cost, son muchas las personas que lo que buscan son clínicas en las que haya continuidad, un trato cercano y la posibilidad de seguir con el mismo profesional durante muchos años.

Está claro que la confianza es un factor de gran importancia en la salud dental, en la que los tratamientos acostumbran a ser largos y precisan de compromiso por parte de los pacientes.

La clave la podemos encontrar en que el paciente, cuando acude a la clínica dental, no siente que vaya “a que le arreglen un diente o una muela”, sino que visita un centro en el que se cuida su salud bucodental de manera global, con un seguimiento a largo plazo y en el que hay planes personalizados.

Todos estos cambios y otros muchos que se van a producir en años venideros, ayudan a que cada vez se vea más a la salud dental como un factor clave para las personas.

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